Estrés y homeostasis: elementos centrales de la cardiopsiquatría metabólica
Autor: Dr. Carlos Manuel Zapata-Martín del Campo
Adscrito al Servicio de Psiquiatría
La naturaleza interconectada de las pandemias, el cambio climático, y las crisis sociales y político-económicas han promovido que la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya resaltado el impacto sistémico en la salud de los individuos, las organizaciones humanas, y los ecosistemas. Estas iniciativas dan cuenta de la complejidad del proceso salud-enfermedad. El tejido de la complejidad está hecho de redes interconectadas. Salud Global y Salud Planetaria son conceptos que enfatizan la importancia de comprender la salud humana a una escala más amplia (Broc G, 2024).
La adaptación del organismo al medio ha logrado conocerse mejor a partir de su comprensión como un sistema que mantiene cierto orden interno a pesar de experimentar permanentes transformaciones (Valdés Miyar, M. 2016). De manera paralela a esta hipótesis, Claude Bernard (1865) propuso la implementación del método experimental en biología, por lo que puede considerarse como el padre de la biología de sistemas (Billman GE 2020). Este orden interno, al que se refería Bernard, alude a uno de los conceptos centrales en la fisiología contemporánea y se conoce como homeostasis. En esta definición del organismo como sistema mantenido por relaciones de orden en complejidad variable, Ludwig von Bertalanffy en su Teoría general de sistemas (Ludwig von Bertalanffy, 1968), definió al organismo como un sistema abierto que intercambia materia, energía e información con el exterior para vivir (Valdés Miyar, M. 2016, Billman GE. 2020). Walter Cannon (1932), había definido el equilibrio interno u homeostasis como un estado fisiológico mantenido por mecanismos de retroalimentación negativa (feedback). Este proceso se considera piedra angular de los mecanismos fisiológicos. Hans Selye (1936) describió el síndrome general de adaptación (SGA) como una secuencia de fases o eventos dependientes de la duración e intensidad de los factores estresantes (Valdés Miyar, M. 2016, Billman GE. 2020). El estrés mental puede ser activado por amenazas sociales, simbólicas o imaginarias comunes hoy en día, lo que conduce a un escenario cada vez más proinflamatorio que puede ser un fenómeno clave como impulsor de diversas enfermedades, incluyendo trastornos mentales y cardiovasculares (Zapata-Martín Del Campo CM, 2018;
Slavich GM, 2014).
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